Día 5: Escribir es mi hobbie. ¿Y el tuyo? ¡Hazlo!

7 de Agosto de 2019.

Estuve ausente unos días: finalizaron las vacaciones y debí volver a mi trabajo. Estuve unos días ocupados con mucho que hacer, pero acá estoy. ¿Saben? Me agrada tener la libertad de escribir realmente cuando necesito hacerlo. Hacer lo que me gusta en el momento que me gusta. Eso es libertad. Eso es lo que llamo hobbie. ¿Cuál es el suyo?
Mi auto aún sigue en reparación, así que últimamente estoy tomado tomando el transporte público para llegar a mi trabajo. Aprovecho estos momentos encerrado en mi mundo bajo la protección de los auriculares para detenerme un momento a escribir. Nunca me había percatado de tener que contar con un momento para hacer lo que nos relaja. Quiero que les quede claro precisamente eso en mi artículo de hoy, antes de continuar con nuestra forma de alimentarlos. Nada sirve si llevamos una vida atareada donde no se dé el placer de tomarse un momentito para escuchar su canción preferida, para hacer lo que les gusta, estudiar lo que les hace feliz y dejar de lado, al menos sólo por un instante, todos los pensamientos que, acumulados, les dé un importante cuadro de estrés. En mi propia estilo de vida que quiero llevar voy a tener mis pecados (léase: comidas en familia sobrecargadas de alimentos chatarra o grasas trans), lo sé, pero no quiero que se convierta en una cuestión estresante todo esto que me puse en la cabeza de mejorar mi cuerpo y mi mente. Justamente, a mi mente hay que cuidarla. ¿Para qué sumarle un problema?
No estoy diciendo de echar todo por la borda, estoy hablando de ir mejorando todo poco a poco. Considero que está mal hacer grandes cortes repentinos (al menos, claro, que eso que corten les estuviese jugando una mala pasada a su salud del día a día o a su propia felicidad), sino que hay que abandonar lo malo de tu alimentación poco a poco. Ir mostrándole a sus cuerpos que bajar la cantidad de facturas de grasa semana tras semanas es más fácil de lo que uno piensa. Que es más sencillo un corte así, paulatino, que un corte tajante.
¿Cuántas personas conocen que de un día para el otro han dejado de comer carne para volverse vegetarianos y no pudieron sostener en el tiempo este gran corte que hicieron, volviendo a consumir carne (no necesariamente de vaca, pero eventualmente volviendo a ella)?

Los cortes que tengo programados en mi alimentación son así: progresivos. Es que también me cuesta mucho. Una vez mi esposa me dijo que el consumo de ciertas bebidas (gaseosas, alcohol…) o de cierto tipos de alimentos (como los procesados) aumentan cuando estás en sociedad (digamos, con amigos) y que eso perjudica nuestra dieta, pero que no por eso uno va a dejar de lado la socialización. Creo que tiene mucha razón (¿a quién se le ocurriría?), pero eso no significa que no podamos reducir las cantidades de cada cosa y evitar llenar de calorías vacías a nuestro cuerpo o de lípidos que tanto esfuerzo nos tomó quemar en el gimnasio.

Así plantearé mi cambio: de forma paulatina.
Ya veremos qué resultados trae. Por cierto, la imagen de portada que elegí es un escritor también. Escribir códigos de programación suena nerd, pero es escribir al fin. ¡Y me gusta!

Hasta la próxima.

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